La industria automotriz en Guanajuato prospera pese a registrar los niveles de violencia más altos.
Guanajuato se ha consolidado como el epicentro de la industria automotriz en Guanajuato, albergando el clúster más importante del país. Sin embargo, esta pujanza económica contrasta con una realidad alarmante: el estado concentra el 10.2% de los homicidios intencionales de todo México. Entre 2015 y 2024, se registraron 33,124 asesinatos, una cifra que supera la suma de víctimas de la Ciudad de México, Morelos y Nuevo León juntos.
A pesar de esta crisis de seguridad, la entidad parece mantenerse fuera del discurso de “territorio problema” en la narrativa de actores internacionales como Donald Trump. La razón de esta omisión no es la falta de criminalidad, sino el peso estratégico de su economía, que actúa como un blindaje narrativo ante el mundo.
La importancia de la industria automotriz en Guanajuato es la clave para entender por qué, pese a la violencia extrema, el estado no figura en las alertas principales de seguridad nacional de EE. UU. La región es un nodo logístico fundamental donde convergen plantas de ensamblaje, autopartes y suministros profundamente integrados al mercado norteamericano.
Además del sector automotor, la entidad se articula con el clúster aeroespacial del Bajío. Colocar a Guanajuato en la mira internacional implicaría reconocer que uno de los pilares industriales de Norteamérica opera en un entorno de descomposición institucional, lo que pondría en riesgo millonarias inversiones y la continuidad de las cadenas globales de valor.
Aunque se ha intentado minimizar el impacto del crimen organizado sugiriendo que el estado no es central en la producción de fentanilo, la realidad local muestra lo contrario. Se han documentado narcolaboratorios, ataques con explosivos y una cifra récord de policías asesinados. En la última década, los homicidios pasaron de menos de mil a promedios anuales que superan los 4,000 casos.
Lo que ocurre en el territorio es una competencia feroz por el control de rentas múltiples, que incluye desde la extorsión hasta el robo de combustible. Esta dinámica criminal convive con los corredores industriales, creando una paradoja incómoda: un desarrollo económico de primer nivel sostenido sobre una crisis humanitaria persistente.
La ausencia de Guanajuato en los discursos de amenaza a la seguridad nacional de Washington parece obedecer a una jerarquización económico-política. Los territorios que cumplen funciones vitales para la estabilidad productiva tienden a ser protegidos por el silencio. No es que la violencia no exista, es que resulta inconveniente problematizarla debido a los intereses en juego.
Al final, la industria automotriz en Guanajuato encarna el ejemplo más claro de cómo la violencia extrema puede ser normalizada cuando el motor económico no se detiene. Reconocer la gravedad de la situación obligaría a cuestionar un modelo de desarrollo que, hasta ahora, ha preferido mirar hacia otro lado para garantizar la estabilidad comercial regional.
Fuente Cronica
El convenio entre Index y CLAUGTO fortalecerá la competitividad de la industria automotriz de Guanajuato…
Isabel Díaz Ayuso y Libia Dennise fortalecen la alianza entre Madrid y Guanajuato en materia…
Decomisan 20 toneladas de ropa ilegal en Guanajuato tras un operativo de seguridad en carreteras.…
Decomisan más de 38 mil dosis de mariguana ocultas en un autobús en Salamanca. En…
El ciclo agrícola en Guanajuato se mantiene sin daños por heladas en trigo y cebada.…
La industria automotriz en Guanajuato se verá beneficiada por una inversión histórica en movilidad y…