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De calzado a tortas de nata en León: una historia de éxito

La historia de Doña Lupita, quien con sus famosas...

agosto 28, 2025

La historia de Doña Lupita, quien con sus famosas tortas de nata endulza a León desde hace 27 años.

La Central de Autobuses de León huele a café y a una historia de superación. Hace 27 años, en la esquina de las calles Salinas Cruz y Tres Hermanos, María Guadalupe López, mejor conocida como Doña Lupita, comenzó a vender tortas de nata para sacar a su familia adelante. Lo que inició como una necesidad se ha transformado en una tradición que ha endulzado a miles de leoneses.

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Doña Lupita y su esposo, Bruno Pérez, se dedicaban a la fabricación de calzado. Sin embargo, un accidente en el que su esposo se fracturó la mano los obligó a replantear su negocio. Con hijos pequeños, Lupita decidió cambiar de rubro y encontró en la cocina una nueva oportunidad para su familia.

El inicio de una dulce tradición

En un principio, Lupita ofrecía arroz con leche y otras bebidas calientes, llevando sus productos en un carrito de mandado. Con el tiempo, sus clientes comenzaron a pedir un acompañamiento, y ella, que solía hacer roscas de nata, decidió cambiar la receta. Fue entonces cuando optó por concentrarse en el bolillo con nata. Así nacieron las famosas tortas, elaboradas con la tradicional leche bronca y con el ingrediente principal: el cariño que le pone a cada una.

Con el paso del tiempo, el negocio evolucionó. Ahora, su puesto, conocido como Café León, también ofrece café frío, smoothies y malteadas. Sin embargo, lo esencial se mantiene: el inconfundible café de olla y las crujientes tortas que se asoman desde los bolillos recién abiertos.

Un legado familiar de sabor y esfuerzo

El éxito de las tortas de nata en León no solo le ha permitido a Doña Lupita sacar adelante a sus cinco hijos, sino que ha creado un legado familiar. Dos de sus hijos son profesionistas, con carreras en Pedagogía y Mercadotecnia. Todos han seguido a su lado en el puesto, demostrando un compromiso con el negocio familiar.

Doña Lupita afirma sentir orgullo, felicidad y paz. Para ella, el cambio del calzado, un negocio que la estresaba, a las tortas de nata fue una decisión que la hizo más feliz. Con una sonrisa, invita a los transeúntes a “endulzarse con un recuerdo” y probar sus tortas, que son una parte de la memoria y la tradición de la Central de Autobuses de León.

Fuente: tv4noticias

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