El impacto del T-MEC en el campo mexicano se...
abril 7, 2026
El impacto del T-MEC en el campo mexicano se refleja en un aumento del 9,000% en importaciones.
A más de tres décadas de la apertura comercial, el sector agrícola de México enfrenta una realidad crítica. Datos oficiales revelan que las importaciones de maíz desde Estados Unidos se han multiplicado por 90 desde 1993, año previo a la entrada en vigor del TLCAN (hoy T-MEC). Actualmente, la dependencia es tal que uno de cada dos kilogramos de maíz consumidos en el país proviene del mercado estadounidense, desplazando la producción local.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) reporta que las compras pasaron de 286 mil toneladas en 1993 a más de 26 millones de toneladas en 2025. Esta avalancha de grano, mayoritariamente amarillo y transgénico, ha transformado un negocio de 35 millones de dólares en un mercado de 5,900 millones de dólares, evidenciando un profundo impacto del T-MEC en el campo nacional.
Diversos organismos internacionales señalan que el marco legal del tratado promovió la liberalización total del sector agropecuario. Esta apertura, sumada a la contrarreforma del artículo 27 constitucional, facilitó el acaparamiento de tierras y permitió que gigantes agroindustriales como Cargill y Archer Daniels Midland controlaran casi la mitad de las importaciones.
Los productores locales denuncian que estas corporaciones manipulan los precios internacionales mediante la especulación. Esta dinámica genera un escenario de dumping o competencia desleal, donde los bajos precios del maíz extranjero desploman el valor de la cosecha mexicana, dejando a los pequeños agricultores sin margen de ganancia y en una situación de vulnerabilidad extrema.
Ante la falta de cumplimiento de acuerdos gubernamentales y la creciente inseguridad en las carreteras, organizaciones agrícolas han iniciado un paro nacional indefinido. Los manifestantes exigen que el maíz blanco y otros granos básicos sean excluidos del T-MEC para proteger la soberanía alimentaria y garantizar precios justos para el productor mexicano.
Sin embargo, el panorama de negociación es complejo. Autoridades de la Secretaría de Economía han calificado esta petición como “inviable”. Argumentan que alterar el capítulo agropecuario pondría en riesgo las exportaciones de otros productos exitosos, como el aguacate y las berries, lo que desataría represalias comerciales en sectores clave como el automotriz.
Especialistas en comercio internacional sugieren que, aunque es difícil cambiar las reglas establecidas, México podría negociar la aplicación de “cupos de importación”. Este mecanismo permitiría establecer límites a la entrada de granos con aranceles preferenciales, aplicando impuestos normales una vez superada cierta cantidad para mitigar el impacto del T-MEC en el campo.
Mientras tanto, el sector agrícola permanece en pie de lucha. La crisis actual subraya la necesidad de equilibrar los beneficios de la exportación industrial con la protección de los cultivos básicos, esenciales para la estabilidad económica y social de las comunidades rurales en México.
Fuente La jornada